Entrevista a Integrantes de la Comisión Redactora del Anteproyecto de la Reforma del Código Penal

En el marco de la conferencia «Lineamientos Generales del Anteproyecto de Reforma al Código Penal de la Nación», la Facultad conversó con Carlos González Guerra y Guillermo Soares Gache, miembros de la Comisión Redactora del Anteproyecto de Reforma del Código Penal la cual está integrada por jueces, fiscales, abogados, profesores universitarios y representantes del ministerio de Seguridad, de Justicia y de Desarrollo Social de la Nación. En una conversación con la Facultad explicaron cuáles fueron las bases que impulsaron las modificaciones para el nuevo código.

 

¿Qué objetivos se plantearon, como Comisión, a la hora de pensar un nuevo Código Penal?

 

El código que tenemos vigente fue escrito en 1917 y empezó a regir en 1921, por lo tanto estamos dirigidos por leyes que datan de más de cien años. Las cosas cambiaron y el sistema judicial tiene que actualizarse. Así es como vimos la necesidad de hacer una reforma integral y completa, donde se cuiden, en particular, dos cuestiones muy importantes: por un lado la sistematicidad de la norma, y, por otro lado, la proporcionalidad de las penas, es decir que cada pena tenga una coherencia entre la gravedad del delito y la pena que se impone.

 

¿En qué se apoyaron para formular los cambios del Anteproyecto?

 

Después de mucho pensar, creímos que nuestro mejor punto de partida era el código de 1921 y eso tiene que ver con que los operadores del sistema ya conocen esa estructura, y cambiarla del todo nos parecía forzar demasiado la cuestión. Entonces, tomando esa base estructural es que fuimos modificando, actualizando e incorporando conductas nuevas que antes no eran un delito, y de esa forma generamos una sistemática completa.

 

¿Cuáles son las reformas que consideran de mayor relevancia?

 

Nos resultó de suma importancia empezar por los delitos contra el terrorismo, de lesa humanidad y crímenes internacionales. Por otra parte, nos enfocamos en los ciberdelitos y el los relacionados con el medio ambiente. También incorporamos lo que se llama «La responsabilidad penal de las empresas», para delitos empresariales. De esta forma, el derecho penal no sólo puede ir contra la persona física, sino que ahora también tiene lugar de interpelar a la empresa. El claro ejemplo es con las empresas que desechan residuos tóxicos en los ríos. Ahora, con esta nueva reforma, las empresas pueden responder como responsables de eso.

 

¿Cuáles fueron las complicaciones, si es que las hubo, a la hora de llegar a un acuerdo?

 

Teniendo en cuanta que somos 12 miembros con posiciones ideológicas, en materia penal, muy dispares, y habiendo trabajado por más de dos años sobre éste nuevo código, es imposible que no se presenten complicaciones. Quizás, lo que más tiempo de debate nos llevó, fue lo que tiene que ver con la responsabilidad penal de la persona jurídica y todo lo que tiene que ver con delitos contra la vida.

 

Con sus años de trayectoria en materia de Derecho Penal, ¿Qué consideran que tienen que tener en cuenta los alumnos como futuros profesionales?

 

El desafío del mundo universitario, en materia de derecho penal, es vislumbrar las nuevas conductas que se vienen porque hay un avance de la tecnología y el mundo del derecho se va actualizando en ese mismo sentido. De la misma manera se tiene que actualizar los nuevos operadores, porque sino se quedan afuera.