Sandra: la orangutana reconocida como persona no humana

Sandra: la orangutana reconocida como persona no humana

El Día del Animal es una fecha que impulsa a la sociedad a replantear el trato hacia los animales y sus derechos. Además, representa una oportunidad para tener una mirada analítica a la actual legislación vigente que es la encargada de garantizar el correcto trato a los animales.

Si bien la perspectiva sobre sus derechos es relativamente nueva, es conocido que en algunos países, durante distintas etapas históricas la consideración sobre la personalidad jurídica de los animales fue cambiando. Según el historiador Michel Postourey hay al menos 60 casos en los que los animales fueron a los juzgados.

Un ejemplo: En Francia en 1386 hubo un juicio contra una cerda que se había comido el brazo de un niño, con presencia del animal en el tribunal. Este hecho se asienta en un principio básico para el respeto como seres vivos con derechos: ser tratados como personas.

En los últimos años se han registrado en América Latina y Estados Unidos varios casos presentados por asociaciones que abrieron causas para que los grandes simios reciban el título de “personas no humanas”.

Al respecto, hace unos años se conoció el caso de una jueza de Buenos Aires que reconoció como “persona no humana” a una orangutana llamada Sandra, que se encontraba en un zoológico. “Persona no humana” es un término que busca establecer que un animal no es un objeto ni una “cosa”.

En dicho proceso legal, se sostuvo en la sentencia que Sandra es “un sujeto no humano titular de derechos fundamentales” y que “como un sujeto, su cautiverio y exhibición viola los derechos que ella titulariza, aunque se le alimente y no sea tratada con crueldad”.

Al día de hoy es un concepto que deberá tener recorrido jurídico, y deberá ser acorde al cambio de época que, desde hace años, concientizó a gran parte de la sociedad sobre el trato animal y los derechos vigentes.

La naturista Carl Safina, autora del libro “Más allá de las palabras. Qué piensan y sienten los animales”, expresó que simpatiza con la idea “pero no estoy totalmente de acuerdo con ella”, y explicó que “hablar de personas no humanas los compara con nosotros y nunca serán nosotros, tienen que ser ellos. Deben tener derecho a existir como poblaciones en libertad, con suficiente espacio, viables y conectadas y en cautividad deben ser tratados correctamente”.

El concepto de “persona no humana” buscará en los próximos años establecerse no solo para grandes simios, y se acercará a los animales domésticos que son en las grandes urbes mucho más comunes, como perros y gatos, criaturas que tengan capacidades cognitivas, sociales, de comunicación, de aprendizaje y que pueden ser definidos como autónomos.

La fecha sin dudas será un motivador para la evaluación de las futuras implementaciones judiciales y una evolución en las normas vigentes sobre el trato animal y sus derechos.