Tras 90 años, la Justicia declaró a la Masacre de Napalpí como crímenes de lesa humanidad

El 19 de mayo de 2022, se llevó a cabo en la ciudad de Resistencia, Chaco, una audiencia en el Juzgado Federal N°1 en donde la jueza Zunilda Nirempreger expuso parte de la sentencia dictada en relación a la Masacre de Napalpí.

En la sentencia dictada se consideró que se encontraban probados los hechos narrados, por lo que, se declaró que la Masacre de Napalpí y los hechos posteriores a ésta son “crímenes de lesa humanidad, cometidos en el marco de un proceso de genocidio de los pueblos indígenas” y se reconoció la responsabilidad del Estado Nacional Argentino en el proceso de planificación, ejecución y encubrimiento en la comisión del delito de homicidio agravado con ensañamiento con impulso de perversidad brutal y reducción a servidumbre.

¿Qué sucedió en la Masacre de Napalpí?

El 19 de julio de 1924, más de mil indígenas de las familias Moqoit y Qom, y algunos peones correntinos y santiagueños, se encontraban realizando una huelga concentrados en tolderías en la zona de El Aguará, para reclamar por las condiciones de vida inhumanas a las que estaban sometidos. Ese mismo día ocurrió la “Masacre de Napalpí”.

Los y las habitantes del lugar contaban con poca comida y de mala calidad, vivían hacinados/as, sin vestimenta apropiada, sin atención médica y sin posibilidad de escolarizarse. Tenían prohibido salir del territorio y no podían decidir dónde y para quién trabajaban. Eran obligados/as a trabajar extensas jornadas y les pagaban con “vales”. Las mujeres indígenas incluso se encontraban en condiciones similares a la esclavitud: trabajaban arduamente sin recibir remuneración y los abusos eran frecuentes.

Durante la mañana de ese día, un centenar de policías de territorios nacionales, gendarmes y algunos civiles armados, con ayuda de una avioneta que supo guiarlos, llegaron al campamento y dispararon con sus fusiles y carabinas a mansalva por una hora, produciendo la muerte de entre 400 y 500 integrantes de las etnias Qom y Moqoit. Luego, se llevaron a cabo mutilaciones, exhibiciones y entierros en fosas comunes.

La Masacre de Napalpí ocurrió con el objetivo de acabar con el proceso de ocupación del territorio de las poblaciones indígenas y el sometimiento a la explotación laboral. Fue creada por el Estado argentino bajo la dirección civil del Ministerio del Interior, en el marco  de la Reducción de Indios de Napalpí.

Por ello y luego de ocurrido el hecho, se construyó desde el Estado una historia oficial con la finalidad de negar y encubrir la matanza. La prensa oficialista repitió los dichos de los funcionarios del gobierno del territorio y oficiales policiales, y el oficialismo en el Congreso de la Nación no posibilitó la conformación de una Comisión Investigadora.

La masacre padecida por los pueblos Moqoit y Qom provocó graves consecuencias en los sobrevivientes y en sus descendientes, perdieron su lengua, su cultura y sufrieron el desarraigo. Por lo que además de lo ya dicho, en la sentencia se tomaron otras medidas tendientes a reparar el daño causado, entre ellas la declaración de la lenguas de los Pueblos Preexistentes Qom, Wichi y Moqoit como oficiales del Chaco; los diseños curriculares de Educación Intercultural Bilingüe para los tres niveles de la enseñanza obligatoria y la construcción del Sitio Histórico Memorial Napalpí.

En el mismo sentido, se ordenó que se establezca un plan de trabajo para continuar con las excavaciones, búsqueda y exhumaciones de fosas comunes de las víctimas; la restitución a la Comunidad los restos óseos encontrados; entre otras medidas.

Una sentencia que sin lugar a dudas nos permite como país avanzar en la construcción de nuestra historia y velar por el reconocimiento de los derechos humanos de todos los que habitamos el suelo argentino.

Accedé a la parte dispositiva de la sentencia