Una mujer condenada por maltrato fue absuelta por violencia de género

Una mujer condenada por maltrato fue absuelta por violencia de género

Por Julieta Jiménez, abogada de la Facultad de Derecho de Lomas de Zamora.

En la ciudad de Resistencia, Chaco, el 15 de julio de 2022 la Sala Segunda en lo Criminal y Correccional del Superior Tribunal de Justicia decidió absolver a una mujer que había sido condenada a prisión perpetua.

Los hechos llevados a juicio ocurrieron en la ciudad de Tres Isletas en la provincia del Chaco. Allí convivía una pareja con sus hijos, y trás varios meses de maltrato sobre el menor de los hijos, de seis meses de edad, el 16 de Noviembre de 2016 el niño muere producto de un traumatismo y hemorragia cerebral. Para la jueza que resolvió en primera instancia la causa, en ese hogar ocurrieron maltratos, lesiones y la muerte del niño. Entiende responsables de lo sucedido a la pareja, tanto la madre del niño como su pareja. Dice que actuaron con violencia e intención, y que uno no podría haber actuado sin el otro y viceversa. Por lo que entiende que son coautores de los hechos y los condena a ambos a prisión perpetua.

Cuando la causa llega a la Sala Segunda del Tribunal Superior, los jueces dicen que se encuentra probado que los hechos sucedieron en el domicilio de la pareja y que cuando ocurrió la muerte del niño ambos estaban en la casa. Pero no concuerdan en que ambos tengan responsabilidad en lo ocurrido. Sostienen que las pruebas son suficientes para afirmar sin dudas que el hombre (pareja de la madre del niño) es el autor, sin embargo, respecto a ella no encuentran elementos de prueba que sean suficientes para que tenga responsabilidad por sus acciones ni por sus omisiones. Y fundamentan esta última afirmación en el estado de vulnerabilidad que se encontraba la mujer.

Los jueces al afirmar la responsabilidad del hombre acusado encuentran fundamento en los testimonios brindados, en que el niño sufría maltratos desde hace aproximadamente dos meses (que fue el tiempo de convivencia de la pareja) y tienen en cuenta además su informe psicológico donde se indica que tiene una personalidad tendiente a resolver los conflictos con métodos agresivos y hostiles.

En cambio, respecto a la acusada, su evaluación psicológica indicó que habría sido víctima de violencia por un lapso de 6 años por parte de su ex pareja, padre de sus hijos, fallecido por una enfermedad terminal. Se infirió allí además un déficit de inteligencia que podría estar dado por el contexto en que vivió, se advirtió que tiene escasos elementos para dar respuesta, inmadurez e inestabilidad emocional. Todo lo dicho, a criterio de los jueces hacen creíble que haya sufrido violencia de género por parte del acusado. Y hace comprensible y justificable que por temor a su integridad física, no cumpla con su deber de cuidado.

La Sala sostiene que no haberse opuesto al maltrato, no haber intentado abandonar el lugar, no haber efectuado denuncias ni intentar cubrir la situación, no son decisiones que ella haya tomado por haberlo acordado con él sino que dan cuenta de un comportamiento temeroso. La violencia que ella recibió, hacen considerar al Tribunal Superior que su rol de garante (en el cuidado de su hijo) se vió afectado. Por lo que al concluir el fallo, la Sala hizo lugar al recurso que se presentó, declaró la nulidad en parte de la sentencia anterior y dispuso la absolución de la imputada, ordenando la inmediata libertad de la misma.

En el fallo se critica no haber analizado antes la situación con perspectiva de género, y resulta de interés porque pone de manifiestó las diferentes voces que intentan tener cada vez más en cuenta el contexto socio-cultural de las mujeres y la importancia de las relaciones de poder al analizar su accionar.

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